Tú vas a mi lado. Podríamos conversar por horas, por días. Podríamos dar la vuelta al mundo caminando, podríamos disfrutar de cada amanecer y atardecer juntos. Pero a veces las nubes cubren nuestro camino. El sol ya no brilla, pero seguimos avanzando con aquellos recuerdos de un brillante sol sobre nuestra cabeza. Quizás haga frío, pero aún podemos ver el camino y seguir avanzando. Sin embargo la noche se va acercando y las nubes se van transformando en neblina… El sol ya no brilla y aunque la luna esté llena y brille sobre nuestras cabezas, no podremos ser iluminados por su brillo celeste: Las nubes nos la ocultan. Tengo miedo de caminar. Tengo miedo a que tropecemos, a que te lastimes, sé que aún estás a mi lado porque escucho tu voz fuerte y clara, pero hay momentos en los que pareciera que estás a kilómetros de distancia de mí. No dejes de hablar, quiero llegar hasta ti… por fin te encuentro. Toma mi mano y no la sueltes nunca, porque cuando tomas mi mano mis miedos desaparecen, sólo valentía aparece en mi corazón. Aunque estuvieses temblando, aunque sólo tuvieses ganas de llorar, podría atravesar los parajes más oscuros sólo iluminado con el brillo de tus ojos, porque no necesito más que eso para sacar al superhéroe que llevo dentro. Podríamos incluso dejar a la luna atrás: ya no la necesitamos. Por muchas nubes que apareciesen, si tomas mi mano, nada nos detendrá jamás. Nunca dejaremos de brillar.

Así que no sueltes mi mano esta noche, el amanecer está por llegar…