Libertad.

¿En qué momentos te sientes verdaderamente libre? Así partió una pregunta hace unos días atrás. Lo que parecía un comentario que no pasaría más allá de una conversación por chat, se quedó dando vueltas por varios días.

Muchas veces he escuchado, casi como frase cliché, que el tratar de definir al amor “es querer limitar algo que no tiene límites”. No es muy esperanzador entonces tratar de definir la libertad, puesto que padece del mismo problema: tratar de definir algo que tiene tantas diferentes interpretaciones como seres conscientes en este mundo, no es más que limitar al concepto en sí mismo. Pero vayamos por las ramas.

Seres conscientes. Aunque suene un poco extraño, creo que es el primer paso para llegar a sentir lo que es la libertad. Y es que todo parte por tener una concepción de quiénes somos y donde estamos insertos en este mundo. El que nuestros cerebros se hayan desarrollado más allá que del resto de los mamíferos en la capacidad de reconocer patrones e interconectar conceptos nos hicieron, a los humanos como especie, ser los primeros en tener una concepción sobre la trascendencia y lo que significaba la autorreflexión. El poseer un modelo de uno mismo, el tener consciencia de tus capacidades a un nivel tal de que eres capaz de llevar a cabo simulaciones de tu propio funcionamiento y decisiones, fue el gran paso evolutivo que nos lleva a lo que somos hoy. Sin embargo, ese fue el preciso instante en el que comenzamos a volvernos cada vez más y más presos de nuestros propios pensamientos. Surgieron ideas, conceptos como la trascendencia, la muerte, el amor y claro, la libertad, que han sido usados y rehusados un sinnúmero de ocasiones con el fin de justificar los más nobles o los más sucios objetivos. En algún momento de nuestras vidas, para ser precio durante la primera infancia, somos potencialidad pura al poder absorber prácticamente todo tipo de conocimiento. Sin embargo, en cierto momento llega aquella sensación consciente de que existes, de que eres un ser que piensa, y que por alguna razón mística estás aquí. Si bien la mayoría de la gente puede vivir con ese peso de manera transparente, muchos otros lo usaron como excusa para estudiar y estudiar, elaboraron ejercicios del pensamiento, teorías, incluso llegando a influir a otros; sus corrientes de pensamiento son legado que hasta ahora son estudiados en colegios y universidades. Y así, cada vez hemos sumado más y más conocimiento a la humanidad, a la vez que la gente cada vez huye más y más de ellos. Viviendo en un mundo donde se cree que la “ignorancia da la felicidad”, el simplificar y el banalizar la mayoría de las actividades diarias nos está llevando a una realidad donde cada vez existe un vacío más y más grande. Lo peor de todo, es que se ha comenzado a cubrir con actividades placebo que no hacen más que ocultar el problema de raíz. ¿Y cuál sería ese problema? Según mi punto de vista, consiste en el rechazar aquella capacidad de razonar sobre el uno mismo, y en preferir atarse a las convenciones sociales con el fin de escapar de los miedos, incertidumbres y claro, soledad.

En algunas sociedades más que en otras, la gente se ha vuelto esclava de convenciones sociales. Todos tenemos una realidad que nos rodea donde podemos encontrar a este tipo de gente: nunca quedan mal con nadie, siempre parecen hacer “lo típico”, son fácilmente predecibles y con relatos casi de libreto. Castigan la diferencia, premian la uniformidad, la normalidad. ¿Es acaso esa gente libre? No lo sé. Y digo que no lo sé porque aunque pareciera que son esclavos de la sociedad, el que estén usando de su derecho más básico, el de libre albedrío, están haciendo de su decisión igualmente válida. En ese sentido, todos seríamos libres. Pero, ¿Por qué entonces me parece que esas personas no lo son? Lamentablemente, y al igual que el amor, el entregar una definición sobre la libertad es también limitar el concepto a mi propia visión egocéntrica del universo. Por desgracia, mis ojos y mis pensamientos son los que he tenido desde que nací, y probablemente serán los mismos con los que moriré. Los recuerdos que me acompañan y este punto de vista son intransferibles, por lo que es sólo gracias a mi propio acto de razonar sobre el mundo es que existe para mí una concepción sobre la presencia o la ausencia de libertad. Existen algunas convenciones, como es de esperarse. El no poder hacer lo que se desee hacer, es estar privado de libertad. El estar sometido a la voluntad de alguien más, también es signo de privación de libertad, y así otros ejemplos. Pero entonces, ¿No es acaso aquel hombre infiel, o aquel déspota dictador, los seres más libres del mundo? No lo sé. Y es que, de una u otra forma, llevamos en nuestro propio código genético un montón de información que nos hace ser esclavos de nuestros propios impulsos, y así sobrevivir. Ya sea excitación, hambre, miedo, todos son controlados a un nivel impulsivo donde nadie tiene control (de lo contrario podríamos controlar nuestros latidos del corazón – aunque existe gente que asegura poder hacerlo).

Y entonces, ¿en qué momento se puede ser realmente libre, si a final de cuentas, la paradoja máxima es que siempre serás esclavo de tu propio sistema impulsivo de sobrevivencia? La reducción a la nada es la solución que algunas personas consideran. El suicidio lo encuentran como máxima expresión de liberación. Prefiero optar una visión más optimista, y prefiero ver el caso de los bebés recién nacidos, quienes sin conocer aún el concepto de libertad, son los seres más libres del mundo. Los animales también están desprovistos de aquella discusión sobre la libertad. Sus acciones serán impulsadas por su instinto de sobrevivencia más que por estar conscientes de que están limitados. Los animales no meditan sobre qué tan libres son, y eso les hace infinitamente libres.

Hasta ahora ni siquiera he podido definir en qué consiste la libertad. Pero al igual que el amor, es algo que se puede sentir. La sensación de libertad es algo que sí se puede sentir, y básicamente su sensación está ligada a satisfacer tus propios deseos individuales. En lo personal, está ligado a escapar de las convenciones sociales voluntariamente en caso de que se contrapongan a mis convenciones personales. Me hace sentir libre el poder escuchar lo que deseo, el poder vestir lo que me gusta, el poder hablarle a quien deseo. Me hace sentir libre el poder escribir esto, el poder reír o llorar, el poder sentir placer con cosas sencillas. Me hace sentir libre el poder decir no, no sé, me he equivocado. El sentir el pasto en los pies, el olor a tierra mojada, el sonido de los grillos (o aquel inolvidable sonido de cigarras). Quizás nunca podré ser realmente libre, pero sin embargo, en esos breves momentos, puedo sentir que el mundo es sólo mío.

Escenas Surrealistas

Hace unos diez años atrás, todo comenzó. Recuerdo cómo la chica que en ese momento, era mi amiga más cercana, se sorprendió de sobremanera cuando le confesé que me gustaba, y que me encantaría estar junto a ella como algo más que amigos. A veces las cosas pasan sin darnos cuenta, a veces las cosas simplemente suceden de una manera que nosotros jamás terminamos de comprender. Jamás imaginé que aquel momento sería el comienzo de una transformación en mi vida.

Creo que tuve suerte de haberle confesado lo que sentía. Las cosas no funcionaron como yo quería, no fui correspondido. Sin embargo, la profundidad de nuestras conversaciones era algo que lo hacía aún más especial por el simple hecho de que ambos teníamos 14 o 15 años. En ese momento fue cuando por primera vez sentí que no era para nada de malo demostrar lo que tu sentías, fuese o no correspondido. Me propuse empezar a sentir con intensidad, a vivir la vida a concho sin que fuese limitado por las opiniones de los demás.

Lo que vino fue simplemente hermoso.

Con uno de mis mejores amigos decidimos entrar a un taller de cine y video. Si bien el presupuesto era pequeño, y nosotros no éramos más que estudiantes de secundaria, empezamos a soñar con la idea de poder materializar nuestras ideas e historias en cintas magnéticas que después podríamos ver y recordar. Vaya que funcionó. Nunca fuimos demasiado exitosos en nuestros cortometrajes pero sin embargo, el orgullo que sentimos al finalizar nuestro primer cortometraje, doble traición, era más que suficiente para sentirse satisfecho. Me encantaba sentir que aunque fuésemos estudiantes de secundaria teníamos el poder de hacer cosas que hasta pocos meses antes parecían imposibles de realizar a ese nivel.

Y siempre el mismo pensamiento volvía a mi mente: “vaya que afortunado soy! Jamás imaginé que podría vivir este tipo de experiencias!”

Algunos años pasan y veo como mi grupo curso se divide al cambiarnos de cursos de acuerdo a nuestras pretensiones futuras. Como pensaba en ingeniería, seguí por el plan de especialización en física. Fue genial. Y es que nuevamente, si bien al principio parecía triste separarse de esos compañeros con los que pasaste casi toda una vida juntos, la verdad es que nuevamente la vida me preparaba hermosas sorpresas. Y esas sorpresas fueron los innumerables momentos que pasé juntos a las increíbles personas que conocí en ese nuevo grupo curso. Personas que al igual que yo soñábamos en grande, en hacer cosas más allá de lo que acostumbraban hacer los chicos a mi edad, pero sin presionarnos ni estresarnos. Todo era un juego. Así, el team Foca nacía y con él un montón de recuerdos que hasta el día de hoy nos acompañan. Es genial darse cuenta que si bien han pasado unos 8 años de aquel entonces, la amistades conseguidas en esa época siguen igual de fuertes.  Todos hemos cambiado y hemos seguido caminos diferentes, sin embargo nuestros recuerdos junto a electroveja o a los movimientos pélvicos nos seguirán siempre.

Nuevamente sentía que era capaz de hacer lo que quisiera, pero aún me limitaba el hecho de no tener nada. Nada porque siempre mis padres fueron de pocos recursos, y mis hermanas que recién comenzaban a ser profesionales, tenían también sus propias obligaciones. Sin embargo, una nueva escena surrealista sucede en mi vida. En mi casa no se solía comprar el periódico. Pero se compró en la semana justa, del mes justo, del año justo. Aparecía un aviso para becas que ofrecía la empresa más grande de la ciudad en la que vivía, con la promesa de pagar toda la universidad si es que la obtenías.

Y la obtuve. Y estudié gratis durante los 6 años que tomaba mi carrera.

Un momento muy lindo fue al final, cuando tuve que volver a la empresa a dar mi experiencia con respecto a la beca. El contarles mi historia de cómo conseguí tanto sin haber empezado con nada, hizo que incluso la relacionadora pública de la empresa terminara emocionada hasta las lágrimas, por el simple hecho de que le demostraba que los sueños eran posibles si es que te lo proponías con suficientes ganas. El orgullo y felicidad que me proporcionaba ese momento me hacía sentir la persona más afortunada de todas.

La universidad, si bien consistió en un proceso muy largo, fue también un proceso muy lindo. Muchos momentos sentía cómo me quedaba sin recuerdos, sin experiencias, justamente porque tenía tanto que hacer y poco tiempo para poder disfrutar con amigos. Pero nuevamente, todo sucedía por algo. Y si bien hubieron momentos muy duros, de trasnoches infinitos y de cursos reprobados, gracias a los amigos incondicionales, a esos compañeros que luchan por un mismo fin que aquel por el que tu luchas, pude aguantar y conseguir notas suficientemente buenas para incluso dar un salto más allá y postular a un plan de post-grado. Sí, aquel mismo chico que sin tener nada entró a una de las mejores universidades del país a estudiar gratis la carrera que él quería. Pero debo reconocer que no di ese salto por mi propia cuenta. Fue porque tenía un apoyo gigante de gente que me quería a mi alrededor: familia, amigos, pareja. Y especialmente fue mi pareja de ese entonces quien sin saberlo aportó con una de las motivaciones más grandes que he recibido en mi vida para hacer lo que yo quisiese: esta vez, no importa no tener nada. No importa de dónde vienes, no importa lo poco que puedas poseer, sean cosas materiales o sean también conocimientos. Si de verdad quieres ser el mejor, lo puedes ser. No será gratis ni fácil, pero si lo deseas, lo puedes. Con convicciones así de fuertes comencé con el plan de master.

Sin embargo, una de las experiencias más surrealistas estaría por suceder.

Por el año 2011 me enteré de que la beca de residencia, que me permitía vivir cerca del campus durante el tiempo de clases, se terminaba de manera irrevocable ya que había cumplido con el plazo máximo de uso de cinco años. Mi hermana, quien también estudió en la misma universidad que me acogió a mí, siempre tuvo como sueño el volver al cerro donde pasó sus mejores años de juventud. Casi como una broma, ella me escribe “y si compro un departamento cerca de la universidad? Así tu puedes vivir en él y te encargas de arrendar los otros dormitorios”.

Jamás pensé que hablaba en serio. En menos de una semana, ya estaba firmando el compromiso de compra.

Nuevamente, una escena surrealista estaba sucediendo. De no pasar nada a tener demasiado. Y es que no me refiero al hecho de que tuviera un lugar donde vivir, sino que además fue el inicio de lo que serían mis mejores años en la universidad, años que incluso no se hablaron sólo en español.

La tarea de arrendar los dormitorios del recientemente adquirido departamento fue en un principio preocupante. El tener que vivir con gente desconocida y que además tuviese que encontrarle al principio fue motivo de preocupación. Sin embargo una idea, de esas que parecen locuras, surge y se decide publicar un aviso del departamento en la oficina de asuntos internacionales de la universidad. En ese momento mi ex novia bromea con la idea, diciendo lo imposible que era que una chica extranjera llegara a vivir sola con un latino. Su sorpresa fue mayúscula cuando terminé viviendo con dos chicas extranjeras, que sí querían vivir con un latino.

La cantidad de recuerdos de ese año es impresionante. Fiestas, paisajes, y muchos nuevos amigos. Sentir que el mundo es más pequeño de lo que crees, y que aunque seas de un país en vías de desarrollo tienes mucho qué entregar, hizo sentir que los límites eran cada vez más pequeños. Podía entablar una conversación con una persona de algún país que jamás había visitado, y sin embargo teníamos mucho en común. Tanto así, que una de esas chicas que venían de otras tierras llegó a transformarse en alguien muy especial para mí. Las fronteras simplemente se eliminaron y sin darnos cuenta estábamos envueltos en una historia llena de momentos surrealistas, con una ciudad igual de surrealista como lo es Valparaíso. Más que nunca, llegué a amar a esa ciudad. Es el mejor escenario para crear una historia, un cuento de hadas. Y aunque hubo una despedida, la promesa de que sería un hasta pronto en vez de un adiós, calmó aquel momento que hasta ahora recuerdo como uno de los más tristes de mi vida.

Mirar hacia atrás es algo que suelo hacer de vez en cuando. No para añorar los viejos recuerdos, sino que para ver qué tanto he subido desde la última vez que miré hacia atrás. Es increíble la vista que he conseguido. Me parece increíble cómo los pequeños detalles que pasan invisibles en su momento se transforman en verdaderos puntos de inflexión para el futuro. Es impresionante notar lo poco lineal que puede ser tu vida si eres capaz de dar pequeños saltos de fe de vez en cuando. Y es que contando con el apoyo de tanta gente especial a mi alrededor, he sido capaz de dar saltos gigantes que me han llevado cada vez más y más lejos. Tan lejos como la ingeniería, tan lejos como el master, tan lejos como incluso ser asistente de investigación en una universidad extranjera. Motivado entre el deseo de volver a ver a la chica que tantos momentos felices me había entregado, el mejorar el inglés que había demostrado ser insuficiente para entablar una conversación fluida y la constante promoción que tanto jefes y colegas hacían del plantel californiano al que me interesaba asistir,  postulé a la beca que me llevaría por unos meses a vivir la experiencia de estudiar y trabajar en una universidad extranjera. Gratis.

“Felicidades Fabian!” – no entendía por qué una amiga me felicitaba por un mensaje instantáneo. “te vas a Estados Unidos!” – esa frase me dejó helado. Podía ser posible de que hubiese obtenido la beca? Los postulantes eran los mejores alumnos de las mejores universidades del país, y ese mensaje estaba diciéndome que había conseguido, gracias a las recomendaciones de profesores y de mi desempeño en los años anteriores, de una beca que me llevaría gratis al otro lado del mundo. Era increíble. Increíble porque nunca fue mi objetivo sacrificar mi vida social por tener buenas calificaciones y sin embargo, fueron suficientes sacrificios para ser recompensado con una experiencia completamente nueva e increíble. Cuando supe una de mis mejores amigas estaba junto a mí. Fue quien me contuvo y me golpeó lo suficientemente fuerte para darme cuenta que no estaba soñando, que todo lo que estaba pasando era real. Me estaba pasando a mí, nuevamente era el protagonista de mi propia historia. Mi padre feliz, mi madre con un “por favor vuelve” como reflejo de su miedo a que no volviera, mis hermanas orgullosas de mí. Una de mis hermanas, abrazándome entre lágrimas me dice que está feliz de que todo el esfuerzo que todos en mi familia habían puesto en que yo llegara al lugar donde estaba, me llevara aún más lejos. Nuevamente el flashback que recorre toda mi vida y el hecho de que mi familia en ningún momento me limitó a conseguir mis sueños, fue lo que me hizo sentir el ser más afortunado del mundo.

El tiempo pasó veloz, ya sea por los constantes deberes que un estudiante de postgrado tiene que realizar o por la ansiedad de iniciar el viaje que me llevaría al otro lado del mundo. Los momentos surrealistas aparecen una y otra vez en mi vida, de la mano de sensaciones increíbles que vivo junto a personas increíbles que aparecen para apoyarme, para hacerme sentir especial. Historias de atardeceres, de paseos por la playa, de conversaciones eternas y de besos inesperados hacen que sienta que no hay mejor lugar ni momento en mi vida que aquí y ahora. Y sin darme cuenta, los meses pasaron tan rápido que ya estaba sentado en un avión hacia un lugar al que jamás había ido, con un idioma que tampoco era el que dominaba.

Lo que venía no dejaba de ser surrealista. Vivir una experiencia en otro país como la que estoy viviendo, es aún mejor cuando la gente a tu alrededor pareciese que esperaba por ti. Sentir que aunque no seas del lugar eres capaz de calzar e incluso compartir tus historias de vida como algo interesante de ser escuchado, me hace sentir aún más feliz. Siento que las mayores cualidades que cualquier persona puede tener para enfrentar al mundo es una sonrisa y una historia que contar. Ambas me han abierto un sinnúmero de experiencias hermosas a lo largo de toda la vida, y me han entregado la mejor de las disposiciones de toda la gente a mi alrededor. Y el mejor de los premios es cuando eres capaz de contagiar tu propia sonrisa a alguien más. Porque si bien sobran razones para ser feliz, hay momentos en las que una sola razón para estar triste es más fuerte. Todos sufrimos alguna vez, pero es en ese momento en el que puedes cosechar todas aquellas sonrisas que sembraste a lo largo de tu vida. Los momentos más tristes que he tenido han sido donde he conocido de verdad a la gente a mi alrededor, han sido los momentos más tristes los que me han traído cerca a los seres más especiales e importantes de mi vida.

Hace un día cumplí los veinticinco años. Miro hacia atrás y me doy cuenta de lo afortunado que he sido. Me dan ganas de decir un gracias a cada una de las personas que ha dejado alguna marca en mi vida, ya que lo que actualmente soy es la suma de todas las cosas que he vivido en todo este tiempo. Es la suma de todas las experiencias que he compartido con un montón de gente especial e irrepetible. Soy afortunado en todos los sentidos, y me hace sentir feliz que todas las escenas surrealistas que he tenido en mi vida, fueron jamás siquiera imaginadas. Y si jamás fueron imaginadas, quiere decir que aún hay más escenas surrealistas esperando por ser vividas. Tengo todas las ganas de hacer de mi vida aquello que yo deseo hacer de ella. No dejarme vencer por mis miedos ni por mis debilidades. Y si tengo que sufrir una y mil veces por conseguir un objetivo, lo aguantaré con la esperanza de que al final todo se explica, todo se justifica. Si todo lo que he sufrido ha sido necesario para estar aquí, escribiendo este texto en un tren de medianoche que se encuentra cruzando media California, estoy seguro que lo viviría una y mil veces.

Gracias por hacer que estos 25 años hayan sido tan surrealistas, tan felices. Me siento demasiado afortunado de cada una de las personas que ha pasado en mi vida y ha dejado un recuerdo en mí.

 

Si estuvieras aquí

Si estuvieras aquí, simplemente te sonreiría. Te sonreiría con la misma sinceridad que siempre has utilizado al sonreírme a mí. Un juego de miradas, de mimos mutuos. Un juego que ya hemos jugado y que hemos logrado dominar. Deseo sentir tu cuerpo en el mío. Deseo abrazarte, reconfortarte con ese abrazo, y hacerte sentir feliz. No quiero que estos abrazos sólo se queden en deseos. Por eso, tomándote de la cintura, una vez más te vuelvo a sonreír.

La manera en la que tu cuerpo calza perfecto en mis brazos es simplemente maravillosa. La calidez de tu piel hace que todos mis sentidos se inunden y desee estar aún más cerca de ti. La manera en la que tomas mi espalda y la acercas a tu piel me encanta, me provoca, me incita a sentir cada rincón de tu piel con mis manos, mis labios, mi propia piel. No puedes negarlo. Tus latidos se aceleran con mi presencia. Y aunque desees escapar es tu propio cuerpo el que desea estar junto al mío. Los nervios te traicionan y te quedas paralizada, presa del momento, presa del captor que se prepara a disfrutar de su presa. Sin embargo, tus ojos dicen que así lo deseas. Deseas ser la presa esta noche, deseas que tu piel sea el banquete… La adrenalina te llena por dentro y el impulso de tocar mis labios te hace besarme sin siquiera pensar en una razón. Después de todo, ¿Acaso debería haber una?

El sentir tus labios en mis propios labios no hace más que incrementar el deseo. Sentir cómo tu boca se comienza a abrir deja mi mente en ascuas, olvidando todo sentido común para así entregarme al ciego placer que tu lengua es capaz de proporcionarme. ¿No sientes cómo mis latidos se agitan por tus besos? Salgo al encuentro de tu lengua. Traviesa e intensa, desesperada por ser satisfecha.  Sigo el ritmo de tus movimientos, me agito y me detengo para descubrir qué deseas. Lo único que descubro es que no deseas parar. Tu lengua ha hablado sin emitir sonido, tu cuerpo me ha hablado en un lenguaje íntimo, intenso,  y por qué no, perfectamente delicioso.

Being yourself: Ser uno mismo.

Hace unos días una buena amiga me propuso escribir sobre cuál era mi concepción del éxito en determinada actividad. Sin querer pasé mucho tiempo dándole vueltas al asunto, pensando en qué cosas son las que para mí constituyen símbolos de ser alguien exitoso en la vida. Lejos de cualquier definición de diccionario, en un determinado momento de la semana una frase me dejó pensando mucho más de lo que supongo habrá imaginado la persona que me la dijo:

Sé tu mismo, siempre.

Me dejó pensando no porque sea algo nuevo para mí, sino que porque era el resumen de lo que siempre, inconscientemente, había pensado como éxito: Llegar a ser quién tú quieres ser. Es cierto que una buena calificación o una felicitación luego de terminar una complicada tarea también son motivo de éxito en nuestra vida; sin embargo, podrás triunfar en todo, pero aun así sentirte un desgraciado si no es lo que tú deseabas para ti. Los verdaderos éxitos, los verdaderos triunfos, no son aquellos que celebra el resto del mundo por ti, o los que socialmente se te han impuesto como motivo de felicidad: los verdaderos éxitos son los que se consiguen haciendo lo que verdaderamente deseamos hacer.

¿Por qué a veces cuesta ser uno mismo? Principalmente por miedo. Han sido innumerables las veces que he escuchado a las personas decir como respuesta a algún objetivo ambicioso frases del estilo “es que eso no es lo normal” o peor aún, “es que no tienes que ponerte metas tan altas”. Frases que de verdad me apestan. Me es imposible pensar en la normalidad como objetivo de vida, porque es un concepto que está peligrosamente cerca de la uniformidad y la rutina. Claro, quien no arriesga mucho tampoco pierde mucho, y la estabilidad que entrega la rutina en muchos casos se transforma en droga que convierte a las personas en verdaderos muertos en vida, haciendo una y otra vez lo mismo y peor aún, sintiéndose frustrados día a día. ¿Por qué no permitirse soñar un poco y esforzarse por esos sueños? No se trata de vivir soñando, se trata de poner un norte en tu vida y caminar hacia él. Como un profesor una vez dijera en su última clase, “las utopías, si bien son sueños inalcanzables, tienen la particularidad de definir direcciones en nuestra vida”. Es precisamente ese el mensaje que intento entregar también. El ser uno mismo implica sentirse cómodo con lo que se hace, con lo que se aspira y con lo que se sueña. Implica levantarse todos los días con la convicción de que eres una persona valiosa en este mundo y eres capaz de hacer las cosas no sólo por los demás, sino que también por tu propia felicidad. Se trata de reservar un espacio para sí mismo y darse la licencia, al menos de vez en cuando, de poder huir de los consejos sensatos para luchar por algún sueño. A veces, con un poco de esfuerzo, hasta los más locos de los sueños se cumplen. Claro, quizás seguir una filosofía un poco transgresora tiene la dificultad de que la gente estará aún más pendiente de tus éxitos o fracasos, o peor aún, culpará tu propia forma de ser a los problemas que te puedas enfrentar. En una sociedad donde las apariencias tienen más importancia que el contenido, el ser considerado por lo que se ES y no por lo que se aparenta es algo cada vez más difícil de encontrar. Pero a lo largo de los años he conocido a gente muy especial y que sí vale la pena mantenerte cerca de ella. Personas con las cuales puedo ser yo mismo, y que ellas también se muestran tal cual son conmigo. Nunca hay que subestimar a los amigos. Son lo más preciado que se tiene (junto a la familia) en épocas difíciles. Son los únicos que son capaces de entregarte sonrisas sinceras cuando tienes éxito en tu vida.

Pero, ¿Qué pasa si se fracasa? Me atrevería a decir que mucha gente que ha renunciado a ser ellas mismas (y por consiguiente también ha renunciado a sus sueños) ha sido porque se ha sometido a algún tipo de frustración, sobretodo social. Creo que uno de los puntos más críticos en el camino hacia el éxito es el saber lidiar con los fracasos. A nadie le gusta fracasar, y ver como muchas veces el éxito de nuestras acciones ni siquiera depende de nosotros puede resultar terriblemente frustrante. Sin embargo, en momentos como esos es válido refugiarse en familia y amigos, y por qué no, en nuestra propia fortaleza. No todo está perdido. De hecho, los fracasos tienen la particularidad de cambiar direcciones, de re-proyectar tu vida. Si una ilusión ha sido rota, o si una proyección de nuestro propio futuro se ha vuelto imposible de concretar, es momento de cambiar de dirección y seguir soñando. Nuestros cerebros han evolucionado de tal manera que a cada instante intentamos predecir el siguiente, y quizás también por eso nos preocuparnos mucho en crear un futuro para nosotros mismos. Es bueno soñar con un objetivo, pero no hay que olvidar que la vida está en el presente, en el momento actual. Es ahora el momento de actuar, no es mañana ni en 10 meses más. Aunque es súper cliché, esta frase resume muy bien el espíritu lo que acabo de escribir: “no hay que preocuparse, hay que simplemente ocuparse”. Esa es la clave, incluso en los fracasos. No hay que pensar en lo perdido, sino que en la manera de continuar con tu vida. Y una vez que se encuentra esa manera, simplemente actuar. Tomar las riendas de tu propia vida y seguir adelante, que la vida es muy corta para detenerse en fracasos. Si una persona logra tomar a los fracasos como opción, el miedo se reduce considerablemente y simplemente se actúa. El camino al éxito, el camino a ser uno mismo, implica estar preparado para fracasar y recuperarse lo más rápido posible en pro del objetivo planteado.

Puede resultar difícil poder seguir estos principios muchas veces. Sin embargo, por mucho que se sufra, vale la pena intentarlo. He reído y llorado con intensidad, he disfrutado éxitos, lamentado fracasos y bueno, aquí estoy vivo. Más vivo que nunca. Soy un convencido que para sentirse feliz primero hay que conocer qué significa estar triste, y vaya que he sido feliz en el pasado. Quizás ahora estoy en momento de re-proyectar mi futuro y no siempre me encuentre animado; sin embargo, estoy emocionado de no saber lo que el mundo me prepara para los siguientes meses, los siguientes años. Si he vivido momentos inimaginables en el pasado, estoy seguro que vendrán muchos momentos aún mejores. Estoy emocionado por salir a descubrirlos.

Nunca hay que dejar de ser uno mismo. Vive tus propios sueños y disfruta de lo que haces día a día. Nunca es tarde para re-comenzar.

todos los días

todos los días me levanto de cama, pensando en qué cosas traerá este día.
todos los días me saluda mi compañera de departamento, con una sonrisa que derrite corazones.
todos los días miro por la ventana y veo a la ciudad en movimiento, beligerante, inmersa en un mar de preocupaciones de todos sus habitantes
todos los días… aparece tu recuerdo y tu ausencia.

todos los días tu sonrisa aparece entre mis pensamientos.
todos los días tus abrazos se sienten más y más distantes.
todos los días tu silencio me quema, me reduce a cenizas.
todos los días te robas una parte de mi sonrisa.

todos los días intento soportar y cargar con estos recuerdos.
todos los días trato de sonreír al mundo aunque sea de manera fingida.
todos los días relleno mis vacíos con la compañía de mucha gente especial alrededor de mí.
todos los días intento ser mejor no sólo para ti, sino que para todos.

sin embargo, no todos los días soy capaz de levantarme de cama, porque me aterra pensar las cosas que traerá este día.

distancia, parte 2

Así que mi desafío está claro: me llenaré de momentos junto a la persona que más quiero. Me preocuparé de que sean inolvidables. Me preocuparé de que nunca borre la sonrisa de su rostro, ni que yo la borre de la mía. Viviré la magia de cada momento, así como la carga emocional que tenga cada uno de ellos. Haré que este sea el mejor año de lo que llevo de vida, y que la gente a mi alrededor también lo disfrute junto a mí.

Dejé de desear vivir en un sueño, porque, junto a tí, mi vida es mejor que cualquier sueño. No importa lo que suceda mañana; mi presente, aunque sea breve, será tuyo.

Esas palabras las escribí hace algunos meses atras. Aquel presente fue realmente breve, demasiado diría yo. Me siento conforme con haber sido fiel a aquellas palabras, es una gran satisfacción pensar que se cumplió lo que prometí. Viví los momentos más felices de mi vida junto a ti, no lo puedo negar. Ambos sabíamos el valor de esas sonrisas, ambos sabíamos lo que significaba estar triste, lo que significaba sentirse sólo. Nunca más me dejaste solo, te encargaste de acompañarme siempre y aún más, de hacerme feliz.

Han pasado un par de semanas desde la última vez que hablamos. Parece poco tiempo, pero la verdad es que han sido semanas tan llenas de experiencias para mí… en un par de semanas, recibí una oferta de trabajo en estados unidos. En un par de semanas, incluso me propusieron como candidato a ser becado para un phd, también en estados unidos. En un par de semanas, logré incluso llegar a conseguir un empleo en la mejor universidad de mi país . Sin embargo, no he podido ser completamente feliz. Cambiaría todos lo que conseguí en estas dos semanas por haber tenido dos semanas extra junto a tí. Por tener la oportunidad de acariciar tu mejilla una vez más, y sonreírte como tantas veces lo hice…

Tengo miedo, esa es la verdad. Quisiera verte feliz, verte sonriendo; ojalá que la distancia haga más tenues los recuerdos y no extrañes tanto como lo hago yo. Espero que dejando atrás estos recuerdos puedas volver a sentirte feliz. No sabes cuánto deseo que puedas entregar esa sonrisa de la misma forma tan sincera que como me la entregabas a mí. Con respecto a mí… me es imposible olvidarte. Simplemente no puedo, eso sería sacar de mi cabeza los días más felices de mi vida. Me cuesta vivir sin tí, me cuesta ser capaz de superar tu ausencia. Duele, duele mucho tener toda la tecnología del mundo para acortar las distancias pero sin embargo hay algo que aún no se puede reproducir… y es esa magia que sientes al tomar la mano de la persona que más quieres. Quisiera decirte una vez más, que todo lo que he conseguido ha sido con una meta en mente, y es volverte a ver. Quisiera decirte, que mi vida se ha vuelto tan diferente desde que te conocí a tí…

Este blog ha sido testigo de mis momentos más felices y de los más tristes también. Quisiera poder escribir en unos meses más, que he podido sonreir una vez más junto a tí.

 […] los humanos nos esforzamos en voltear la cabeza viendo en qué nos tropezamos, y por no mirar hacia adelante volvemos a caer una y otra vez… por qué no mirar adelante e intentar tener una vida plena con lo que venga? Las sorpresas, aunque al principio cueste recibirlas, son verdaderos llamados de atención para decirnos que estamos en un camino infinito donde cada uno de nosotros camina tanto como haya vivido. No me queda más que volver a caminar y crear nuevos caminos a traves de mis pasos.

– https://rubisempai.wordpress.com/2009/03/17/distancia/

electroveja: historia de una canción.

Rara vez escribo en mi blog sobre temas que se escapan de lo tradicional de la temática de siempre; pero en este caso, el tema me toca bastante personal. Les voy a contar sobre Electroveja.

Una canción de una oveja.

Era el año 2006. La vida pasaba tranquila en la pequeña ciudad de La Calera, en el valle central de la quinta región, en Chile. Para matar el tiempo durante las tardes luego de clases, junto a unos amigos creamos un grupo de música electrónica, llamado Tsunamix. Éramos 5 (Ariel, Nicolás, Humberto, Felipe y Fabian – ese soy yo), pero en la práctica sólo uno de nosotros sabía música, Felipe. El resto sólo aportábamos con los sonidos y las ideas que él sampleaba y mezclaba.

Había una canción en particular que nos gustaba mucho. La llamamos Electroveja. No es más que el sonido de una oveja de peluche que se repite a través de la canción acompañada de nuestro arrítmicos aplausos y coro. Pero éramos felices, la colocábamos en las fiestas del colegio y la compartíamos entre nuestros amigos.

Pasados los años, durante el verano del 2009, decidimos hacer un videoclip de nuestro éxito de colegio. Con cámara en mano, recorrimos diferentes lugares de la ciudad y grabamos un videoclip, con la oveja de peluche como protagonista. En esos tiempos subimos nuestro video a youtube, y ya que en esos tiempos no existía la opción de utilizar licencias creative commons en su distribución, decidimos utilizar creative commons para proteger tanto la canción como el video, dejando dentro del mismo videoclip el logotipo de la licencia elegida.

Gigante fue nuestra impresión, cuando en un par de meses después (agosto del 2009) un periódico local nos llama para hacernos una entrevista. Se trataba del diario El Observador, quienes vieron nuestro videoclip en línea y decidieron hacer una pequeña nota de nuestra aventura musical.

Nunca pensé que podríamos llegar a ser tan conocidos… (publicado en agosto del 2009)

En ese momento nos sentíamos muy felices de haber causado ese pequeño impacto en nuestra pequeña ciudad. El tiempo pasó, y la canción quedó como un lindo recuerdo de nuestros años de colegio.

De pronto, recibimos una notificación de youtube.

Las ovejas no saben de copyright.

Era el año 2010. Un amigo me cuenta como anécdota que no se podía reproducir nuestro video de electroveja en alemania debido a que infringía los derechos de autor de una tal compañía Rebeat Digital GmbH. No pude averiguar más en esos momentos porque mi amigo – lamentablemente – había perdido la contraseña de la cuenta de youtube. Pero hace un par de días recuperé la contraseña, revisé la nota de copyright, y aparecía lo siguiente:

Tu vídeo puede incluir el siguiente contenido protegido por copyright:
“Dj Roby-I Can’t Feel No Better”, grabación de sonido administrado por: Rebeat Digital GmbH

Wow, pero cómo le copiamos a alguien si la pista de audio la grabamos en el antigüo computador de Nicolás, durante una tarde en mi casa? Parece increíble. Quizás el bot que busca las canciones se había equivocado, y nos había detectado erroneamente.

Busqué la canción en google, y de pronto apareció la página de Amazon ofreciendo la canción.

Si ingresan al sitio web ( http://www.amazon.com/I-Cant-Feel-No-Better/dp/B003F8E15E ) y hacen click en la preview de la canción, se sorprenderán tanto como yo.

NOS PLAGIARON NUESTRA CANCIÓN?!

Increíble. La fecha de publicación original, según Amazon, es en Abril del 2010. Nuestro video fue publicado hace más de un año atrás, y más aún, electroveja creada hace más de 3 años atrás.

En la imagen, aparece la fecha original de publicación del videoclip de Electroveja.

El mundo es tan chico después de todo… Por un lado orgulloso de mi amigo Felipe, que hizo una canción que al menos en Alemania bailarían en un club. Pero por el otro lado, los hechos indican que esta compañía efectivamente pasó a llevar los derechos que nos otorga la licencia CreativeCommons. En ningún caso nuestra idea fue ganar dinero con la canción, y sin embargo, se vende por Amazon y Itunes.

Qué hacer ahora?

Lo primero que hice fue enviar una impugnación a youtube a la infracción de copyright. Traté de explicar la situación entregando como pruebas la fecha de publicación de nuestra canción y la fecha del release de la canción que acusa tener los derechos. A la fecha de la redacción de este artículo aún no la han respondido. El primer paso ya está dado. Quizás el segundo paso es dar a conocer nuestra historia, quizás es hacer un poco de ruido. He escuchado sobre casos exitosos de defensa de los derechos entregados por licencias de CreativeCommons, así que si alguien que pase por este artículo tiene alguna idea de lo que podríamos hacer como grupo para defender los derechos de nuestra canción, o simplemente ha disfrutado de la canción o del videoclip, agradecería mucho si se pudiese contactar conmigo (o dejar un comentario!). Con que se eliminara el copyright que aparece en la canción de youtube sería suficiente.

Por los recuerdos y por la amistad, esta historia merece un final feliz.

Actualización 1

Luego de hablar con Felipe sobre la copia de su canción, me entregó una explicación bastante razonable de por qué se dijo que Electroveja es una copia. Resulta que el sonido de la base, es un template que viene por defecto en FL, por lo que habrán muchas canciones en el mundo que podrían usar ese sonido. Sin embargo, al parecer al bot de youtube no le importa mucho que éste sonido sea genérico, y simplemente pasó a llevar nuestra canción entregándole derechos sobre ella a aquel sello alemán. Me pregunto cuántas otras personas tendrán el mismo problema con la misma canción ya que usaron el mismo sonido, la misma base. Esperemos que, de todos modos, eliminen el copyright que aparece en nuestro videoclip ya que en ningún caso somos copia de una canción que se hizo después de la nuestra.